El agudo sentido del humor fue uno de los atributos más notables en
la personalidad de Eduardo Cohen. Cuando el cáncer apareció en su
vida, ese sentido del humor se convirtió en ocasiones en humor
negro, que seguramente le sirvió como mecanismo para liberar la
tensión derivada de la conciencia de su fragilidad física. Una
anécdota al respecto ocurrió cuando exhibió su obra en la Galería
Casa Siqueiros de la Ciudad de México. La noche de la inauguración
le comentó a una de sus alumnas que ojalá el público no se enterara
de que se había registrado una mejoría en sus análisis, ya que
posibles compradores de la obra que especulaban con comprar
alguna pieza debido a que pronto subiría de precio a la muerte del
artista, podían arrepentirse de adquirirla.
Obra en la Galería Casa Siqueiros

