Hay dramatismo, pero también sátira, ironía y sentido del humor en las obras de Eduardo Cohen. Vistas en su conjunto revelan la personalidad y el espíritu de un hombre que tuvo la capacidad de mirar a la vida y al mundo desde distintos ángulos. Sus lentes de observación podían estar impregnados de melancolía en ocasiones, o de un sarcasmo acusador que develaba hipocresías en otras. Y desde luego, no faltaba la lente del humor a la que recurría no solo en momentos de alegría, sino también cuando la realidad era tan amarga que había que contemplarla con una sonrisa capaz de exorcizar los fantasmas.
J. Rodríguez Luna

