Cuando en 1995 murió mi papá, Eduardo Cohen, el internet apenas era una
novedad y él no alcanzó a conocerlo. Menos aún todas las ventajas que hoy
existen gracias a las herramientas tecnológicas con que contamos para diseñar,
dibujar, imaginar nuevas composiciones plásticas. El término “Inteligencia
Artificial” era algo que aparecía si acaso, en las películas de ciencia ficción.
En consecuencia, toda su obra pictórica y dibujística fue realizada con los
únicos instrumentos con que contaba: su maestría, su talento y su sensibilidad,
traspasadas a la tela o al papel a través del lápiz, la pluma, el pincel y la paleta
de colores. Es decir, en cada una de sus tres mil piezas realizadas a lo largo de
su vida reside Eduardo y sólo él, como recordatorio insistente de su enorme
calidad no sólo artística, sino también humana.
Leonardo Cohen Shabot
3,000 Piezas de Talento Puro: El Legado Artístico de Eduardo Cohen.

